El curioso incidente del perro a medianoche.

Teatro de los Insurgentes
Contemporáneo
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Dramaturgia: Basada en la novela de Mark Haddon, adaptada or Simon Stephens.
Dirección: Francisco Franco.
Elenco: Rebecca Jones, Alejandro Camacho, Cecilia Suárez, Luis Gerardo Méndez, Alfonso Dosal, Luz María Aguilar, Lourdes Echavarría, Erika Stettner, Paula Comadurán, Viridiana Olvera, Erwin Veytia, Bernardo Benítez, Ramón Cadaval, Gabriel Casanova, Olmo Araiza Woolrich.

Es una historia mágica y conmovedora que se desarrolla en Inglaterra. En ella, su protagonista, Christopher, de 15 años, emprenderá un viaje extraordinario cuando decide investigar el asesinato de Wellington, el perro de su vecina.

Christopher a pesar de que su padre se lo prohíbe- decide escribir un libro con los detalles de su investigación e inicia un recorrido por las casas de los vecinos, y poco a poco descubre que tanto éstos, como su padre esconden un secreto, que él está decidido a descubrir.

Horario:  Jueves y viernes 20:30  horas, sábados 18:00 y 21:00, domingos 18:00 horas.
Boletos: $700, $550, $450, $400, $200. Adolescentes y adultos.

 

 

 luis-gerardo-mendes-alejandro-camachoPor Satán Mendoza / El curioso incidente del perro a medianoche, obra que se presenta con enorme éxito desde hace meses en el Teatro de los Insurgentes, es una adaptación de la novela del mismo título de Mark Haddon. El libro es magnífico y no deben dejar de leerlo, pero en está página el tema es el teatro, así que regresemos a ello.

Mis expectativas de la puesta eran muy altas. Llenos constantes y estupendo comentarios de gente que la había visto. No puedo decir que me decepcionó, estaría exagerando, más bien me pareció que la obra no se concreta a plenitud, que habiendo tantos elementos extraordinarios, hay algunas pequeñas fallas que hacen que la experiencia no sea completa.

Pero vamos por partes que he empezado demasiado negativo. El curioso incidente es una buena obra, sin duda, que hay que ver. La producción es extraordinaria. La escenografía, dos pantallas enormes, una que cubre el piso y otra el fondo, es fascinante y una experiencia en sí misma. Las proyecciones están extremadamente cuidadas y enriquecen cada minuto de la puesta. Por ello sólo vale la pena el boleto.

El texto también es muy bueno. La historia del adolescente Christopher John Francis Boone, un adolescente inglés que padece Asperger, es un goce. No crean que van a ver un drama o un análisis sesudo de lo que implica vivir con ese padecimiento. La maravilla del libro, que está muy bien transportada al teatro, es que más que un retrato de la enfermedad, es el mundo visto desde los ojos de un adolescente que padece Asperger. Francisco Franco, director de la obra, logra una maravilla visual, algo extraordinario en el ya de por sí extraordinario mundo del teatro.

Otro punto fuerte es la música de Julieta Venegas. Esa mujer siempre me sorprende.

Pero a pesar de todas estas maravillas, la obra no es maravillosa. Muy buena sí, pero no maravillosa. Y a mi entender por tres puntos de los que muchas veces adolece nuestro teatro.

Luis Gerardo Méndez hace un trabajo estupendo como protagonista de la obra. Se nota la preparación para el papel y que Luis Gerardo es más que una estrella fugaz como hay muchas. Hace un trabajo de fuerte aplauso. Pero Luis Gerardo tiene 31 años, más del doble de la edad del protagonista. La maravilla de la obra es la visión de un joven de 15 años con Asperger y Luis Gerardo, por mejor actor que sea, no puede hacernos creer que tiene la mitad de su edad. Esto hace que el texto pierda fuerza y encanto. Claro, Luis Gerardo llena salas y una producción tan cara hay que pagarla. Pero ahora que van a reemplazarlo, lo harán con Alfonso Dosal, que como Luis Gerardo es muy buen actor, pero al igual que él ya pasó de los 30. No entiendo como en México el hacer un buen casting les parece intrascendente. Y como nuestro protagonista pasa la treintena sus papás tienen que ser Rebecca Jones y Alejandro Camacho, dos grandes actores, pero totalmente fuera, por la edad, de cast.

Otro problema de muchas de nuestras obras es que el contexto sociocultural del texto, o les tiene sin cuidado o no saben cómo ponerlo en escena. No se cuál sea el caso de El curioso caso, pero se les paso de largo. Es trascendente en la historia que el protagonista viene de la clase baja inglesa, algo que jamás queda reflejado en la puesta y uno tiene que interpretar por algunos diálogos.

Tercero, y de esto tienen culpa nuestras escuelas de teatro, las coreografías de la obra son de risa. Un gran elemento escénico se pierde por completo por la torpeza de los actores. Están tan mal logradas o malogradas, que a uno le nace la risa y se distrae.

Estos tres elementos hacen que lo que pudo haber sido una puesta magnífica, quede en una buena obra de teatro. ¿Vale la pena verla? Sí. Porque lo demás es tan bueno que nubla lo malo.

Comentario aparte merece el Teatro de Los Insurgentes. Juro que el único teatro más incómodo en el que he estado es The Globe en Londres, un teatro del siglo XV. ¿Con todo el dinero que pasa por las taquillas del Insurgentes no alcanza para un cambio de butacas? Una pena que el que quizá sea el teatro más importante y exitoso de México esté en esas condiciones. Pero acá lo bueno (hoy ando que ha todo le encuentro lo bueno y lo malo), en el intermedio una de las acomodadoras regaño a una espectadora que estaba mensajeando con su celular durante la obra. ¡BRAVO! Me la quería comer a besos.

 

Made in México una obra sobre el arraigo a la tierra.

Teatro Jorge Negrete
Comedia

 (Boletos disponibles en taquilla)

Dramaturgia: Nelly Fernández Tiscorniamade-in-mexico-azela-robinson
Dirección: Manuel González Gil.
Elenco: Rafael Inclán, Juan Ferrara, Azela Robinson  y Socorro Bonilla.

 

Un encuentro de dos parejas, dos hermanos, y cuatro amigos que vuelven a verse después de 30 años enfrentando sus más profundos sentimientos y en donde se dan cuenta que sus vidas han tomado diferentes caminos. Cuatro personajes que tocan el corazón y mueven toda clase de sentimientos por las diferentes maneras de ver y vivir la vida, mientras provocan intensas risas y nostalgia por las raíces y por ese amor arraigado a la familia. Esto acompañado de canciones mexicanas interpretadas exclusivamente para esta puesta por Angélica María, Mariano Palacios y la misma Rocío Banquells.

Dirigida por Manuel González Gil uno de los directores con más prestigio en España como en toda Latinoamérica y Escrita por Nelly Fernández Tiscornia; habla del desarraigo, la identidad, del amor a la familia, de los afectos, del amor a la tierra y a las raíces con una claridad verdaderamente conmovedora.

 

Horario: Jueves 20:30 horas, Viernes 20:30 horas, sábados 18:00 y 20:30 horas, domingos 17:00 y 19:00 horas.
Boletos: VIP $600, luneta y balcón $450, general $250. Todo público.

 

 

made-in-mexico-1Por Oscar Ramírez Maldonado / Para hablarles de Made in México he decidido hacerlo empezando por el final. Ante el aplauso prolongado que el público entrega al finalizar la obra, lo que el reseñista puede decir sobre el montaje resulta secundario. El elenco de la obra gana a pulso la reacción de su audiencia, la estupendas actuaciones de Rafael Inclán y Socorro Bonilla (quienes llevan la mayor carga dramática del texto) y las sólidas interpretaciones de Juan Ferrara y Rocío Banquells merecen esta clase de reconocimiento emotivo.

Made in México es una adaptación a un texto de la dramaturga argentina Nelly Fernández Tiscornia y cuenta con la dirección de Manuel González Gil. Originalmente titulada Made in Lanús esta obra fue estrenada en 1986 y un año después fue llevada al cine bajo el nombre de Made in Argentina. Esta historia, en su versión original, se ubica en Argentina después de la caída de la dictadura militar que el país vivió entre 1976 y 1983; nos habla del reencuentro de una hermana y un hermano después de muchos años separados por la circunstancias de un país y la obligada migración de uno de ellos. La versión que actualmente podemos disfrutar en la Ciudad de México es una efectiva adaptación a esta historia que toca un tema que nos es familiar a todos los latinoamericanos, la migración y la pobreza, el amor a la tierra y la necesidad de buscar oportunidades.

Esta es una historia sencilla y sin vueltas inesperadas, es una historia simple pero que en su fondo late un tema que en este país nos afecta a todos. Es una obra que nos plantea estas situaciones de una manera muy divertida la mayor parte de las veces, llevada a buen término por la capacidad y experiencia de Rafael Inclán. La interpretación dramática que el texto requiere al propio Inclán y a Socorro Bonilla es resuelta por ambos de manera estupenda también.

La adaptación del texto, como lo he mencionado ya, es efectiva; sin embargo, a lo largo de su desarrollo se alcanza a percibir algunos puntos que han quedado sueltos sin que ellos afecten el resultado general del montaje. La cronología no termina de responder precisamente con nuestra historia nacional, las crisis sucesivas que bien conocemos todos son mencionadas sin que podamos ubicar precisamente el detonante de esta historia. También en ocasiones, se percibe detrás de la situación planteada en la obra un fondo más terrible y doloroso del que aparentemente observamos: los muertos y desaparecidos, las heridas dejadas por la dictadura flotan como un fantasma.

Ambientada en un barrio pobre de nuestro país, la escenografía cumple y proporciona el contexto que la acción requiere. Tal vez solamente algunos ajustes menores serían necesario en este aspecto, pues algunos contados detalles quedan a medio camino entre el realismo o la caricatura voluntaria. Dejándonos la duda de hacia dónde se quería apostar (ambas opciones serían recursos válidos para este montaje).

En resumidas cuentas, Made in México es una estupenda opción para ver una historia bien contada, con actuaciones sobresalientes y una producción bien cuidada en la mayor parte de sus detalles. Una obra que con temas como el amor por las raíces y la tierra, las costumbres, la nostalgia y la pertenencia, toca fibras emocionales del público, provocando en él la risa constante, algunas lágrimas y una prolongada ovación.

Sin embargo, también hay que mencionarlo -más como un reproche al público que a las impecables y muy disfrutables actuaciones sobre el escenario-, la audiencia regala desde el principio el aplauso que justificadamente han de ganar los actores al finalizar la obra. Apenas con unos minutos de iniciada la acción, la audiencia -al menos el día que el que escribe disfrutó de la obra- recibe la entrada de los actores al escenario con un aplauso. Finalmente, les queremos advertir que esta sala permite el consumo de alimentos en su interior -práctica que en Cartelera de Teatro nos desagrada-, así que les avisamos para que no se desconcentren si escuchan ruido de bolsas o sienten el olor de las palomitas de maíz a su lado o detrás de ustedes.

Si desean pasar un rato divertido no se pierdan este montaje, les podemos garantizar que la gran mayoría del público salió de la sala complacido por el espectáculo. 

 

 

Poses para dormir

Foro La Gruta, Centro Cultural Helénicoposes-para-dormir
Contemporáneo

Dramaturgia: Lola Arias.
Dirección: Leticia Huijara.
Elenco: Tae Solana, Dettmar Yáñez, Edurne Ferrer y Luis Ernesto Verdín.

Cuatro personajes. Una piromaníaca prófuga de la justicia; un piloto de aviones; un escritor de pornografía; una adolescente soldado. Un mundo apocalíptico donde la línea entre los sueños y la realidad es, por momentos, invisible. Dos departamentos vecinos. Cartas que se equivocan de destinatario y hacen que las vidas de estos cuatro personajes se crucen, se entrelacen y lleguen a fundirse. La historia comienza cuando dos de los personajes, huyendo de su pasado, llegan a vivir a un país extranjero, donde las costumbres son otras; el idioma, aunque parecido, es a veces incomprensible; los roles están movidos; los ideales han cambiado; los sueños son diferentes y el fin del mundo parece estar a la vuelta de la esquina.

Horario: Martes 20:30 horas.
Boletos: Entrada general $200. Descuento del 30% para estudiantes, maestros e INAPAM. Adolescentes y adultos.

 

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Por Óscar Ramírez Maldonado / Poses para dormir o la inevitable certeza de estar solo es una puesta en escena que coloca todo su peso sobre el actor como puente para conectar con el público. Su directora, Leticia Huijara,  ha dicho que apostó por ello, por el actor como “último gran creador de arte escénico”.

Este objetivo, Huijara y su elenco, integrado por Edurne Ferrer, Luis Ernesto Verdí, Dettmar Yañez y Tae Solana Shimada, lo logran perfectamente. La interpretación sobre el escenario se siente sólida y los cuatro actores imprimen a sus desplazamientos intensidad y dinamismo.

En un mundo muy cercano a lo apocalíptico -como espectadores no sabemos bien si estamos antes o después de un gran colapso-, cuatro personajes coexisten en espacios cerrados, dentro de los cuales se reconocen en el otro. En este espacio distópico, estos seres se mueven entre la realidad y el sueño, entre fronteras poco claras, tratando de asirse a los restos del pasado y buscando huir de la soledad que puede terminar por derrumbarlos; transformándose y tratando de conectar con el otro.

La iluminación, el vestuario y la escenografía, diseñados por Carolina Jiménez Flores, son un gran acierto en este montaje. Los escasos artilugios escénicos refuerzan la sensación de desolación y vacío. Los arreglos y transiciones coreográficas que Miguel Hernández Aguilar aportó a esta puesta en escena, la mayor parte de las veces, son efectivos recursos para marcar el paso entre los distintos espacios oníricos de los personajes y suman a la propuesta un toque lúdico.

El texto, escrito por Lola Arias, resulta atractivo y se queda a muy poco de convertirse en una de esas historias entrañables para el espectador: cuatro seres en un entorno que se desmorona a su alrededor, que a pesar de todo sueñan y buscan algo, que se rebelan ante su destino incierto.

De manera muy afortunada, cada segmento del montaje funciona por sí mismo y dentro del conjunto de la obra. El desempeño de los intérpretes, la efectiva y decidida dirección en “favor” de los actores y un texto que no rehuye -a pesar del riesgo de pequeños tropiezos entre las escenas- jugar en varios niveles y dejar vagar libremente al espectador entre ellos, hacen de Poses para dormir una opción muy interesante que bien vale la pena ver.

 

 

 

Hoy no me puedo levantar

Teatro Aldamahoy-no-me-puedo-levantar
Musical

Dramaturgia: José María Cano y Nacho Cano.
Dirección: Lluis Burch, Francisco Barrios.
Elenco: Alan Estrada, María León, Diego Amozurrutia, Roger González, Melissa Barrera, Mar Contreras, Regina Blandón, José Daniel Figueroa, Rogelio Suárez, Vince Miranda, Marcela Guirado, Alan Martin, Erika Hauy Rubén Cerda.

Musical sobre la “movida” madrileña de los años ochenta, basado en la música del grupo español Mecano.

Horario: Jueves 20:00, viernes 18:00 y 21:30 horas, sábados 17:00 y 21:00 horas, domingos 13:30 y 18:00 horas.
Boletos: $900, $800, $750, $700, $650, $600, $500. Adolescentes y adultos.

 

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Por Alejandro Klerian Ramírez / En el vestíbulo del Teatro Aldama (Rosas Moreno 71) se percibe ambiente e ilusión. Una fiesta en honor y en tributo a la música del grupo Mecano está por comenzar. Se da la tercera llamada y así olvidamos, aunque sólo sea por unas 2 o 3 horas un sin fin de lamentos, agobios, preocupaciones (que si la reventa, el ambulantaje, que si no hay boletos, ¿dónde dejo el coche?, ¿no se lo llevará la grúa?, ¿habrá parquímetros?, llego tarde, la inseguridad, las prisas, nuestro México diario, la capital).

Ya adentro del teatro, los jóvenes cantantes, bailarines, actores y actrices nos comparten su sueño y la magia, su máximo esfuerzo por recrear y ambientar la historia, la música, el surgir, consolidarse y morir del grupo Mecano y la década ochentera de ayer; hoy, década inmortal.

Es así como la energía de estos chavales, bien liderados por Alan Estrada, nos transportan a Madrid, al Madrid de los 80’s, al Madrid de la “Movida”, a ese Madrid querido y libre, repleto de travestis, de pelucas, de luces fluorescentes, de sueños por cumplir. Así, una vez sentados en nuestra respectiva butaca -que se siente como una mesita más de las que en el escenario vemos-, es que una letra, la música, la nostalgia nos hacen recordar. Escuchamos temas como aquél en honor a Salvador Dalí y -a pesar del paso del tiempo- sabemos que “andamos justos de genios”.

Aire, No hay marcha en Nueva York (ni sigue habiendo), El 7 de Septiembre-nuestro aniversario, Hijo de la luna, La fuerza del destino y tantos otros éxitos, por así llamarles, que tuvo el Grupo Mecano. Los ochentas, las drogas, el bar-man, aquellas minifaldas, tus sueños, mi pelo largo y el maquillaje nos van remontando y rememoramos aquel ayer, aquel entonces, ayer cuando teníamos dieciséis.

Cierto es que, como en todo buen musical, como en toda buena fiesta, Hoy no me puedo levantar pudiese tener, en plan muy estricto, alguna pequeña falla o error. Quizá algún detalle en la adaptación, en la actuación tal vez; mas, ¿quién es uno -y máxime con el fervor de la alegría y de la emoción- para señalar con el dedo inquisidor, si tal o cual detalle, por mínimo que parezca fue el preciso o adecuado?

No, ninguna fiesta fue ni será perfecta; enhorabuena por ello. Si recurrimos a la nostalgia, recodaremos que en toda buena fiesta el hielo podía faltar o el refri descomponerse, incluso a mi chava, en un descuido, me podían bajar. No, hoy no es momento de juzgar y de ser perfectos, todo lo contrario, es momento de disfrutar, sentir, dejarnos llevar por la música y la alegría, por el buen momento y el recuerdo de aquellos instantes. Aquel micrófono en la mano, una grabadora -con o sin cassette, qué importa- las bocinas a toda pastilla, nuestro estudio de grabación, aquel beso, mi primera experiencia, tu primer amor.

Así es como, palabras más, palabras menos, las letras y la música de esta obra nos transportan a una época, a un ayer, a esa época ochentera. Al final -y como todo buen principio advierte- dicen que todo lo bueno acaba. Así abandonamos el teatro, sin embargo algo extraño ocurre afuera. Por un momento pareciera que la obra no hubiese terminado, el ánimo perdura en la calle de Rosas Moreno y se puede escuchar como -mientras recoge su coche- la gente aún canta y corea las canciones de Mecano. Incluso, alguna que otra bienaventurada pareja (hoy, más guapa que nunca) se digna a bailar, a sacarle brillo a una calle muchas veces asfaltada.

Hoy, no cabe la menor duda, es noche de fiesta; hoy, es noche de reencuentro, noche bien ataviada con jeans Jordache, mocasines y chamarra marca “Members Only”. Qué linda luces así, que bien te ves hoy, bendita noche primaveral; cierto es que mañana, tal vez, nuevamente sea noche de oficina, de trabajo, quizás. Eso dejémoslo para el mañana; hoy, a bailar, a disfrutar, aunque mañana no me pueda o quiera levantar.

 

 

 

 

 

 

El misántropo o el violento enamorado.

el-misantropo-o-el-violento-enamoradoTeatro Helénico 

Comedia, Clásica

Del 23 de mayo al 3 de agosto de 2014. No hay función del 18 al 20 de julio.

(Boletos disponibles en taquilla)

Dramaturgia: Molière.
Dirección: David Olguín.
Elenco: David Hevia, Silvia Navarro, Sergio Zurita, Marcela Ayala, Judith Inda, Andrés Montiel, Héctor Iván González, Abraham Jurado, Óscar Serrano, Ricardo Rodríguez.

Alceste es un misántropo, un hombre que detesta al género humano; su sino es que ama a Celimena, una mujer que encarna todos los vicios que él desprecia de la sociedad. Lo inquebrantable de su ética se ve amenazada por este sentimiento amoroso.

Horario: Viernes 20:30 horas, sábados 18:00 y 20:30 horas, domingos 18:00 horas.
Boletos: $400, $300 y $200. Descuento del 30% para estudiantes,

maestros e INAPAM. Adolescentes y adultos.

 

misantropo-iPor Óscar Ramírez Maldonado / El misántropo o el violento enamorado es una de esas obras en las que por sí sólo el texto ya es una garantía. La historia, escrita hace casi 350 años por Molière, mantiene su vigencia; el dramaturgo francés, un gran crítico de la sociedad de su momento, supo ver más allá de la época en la que vivió para desnudar rasgos del ser humano que a lo largo de la historia han sido una constante.

Actualmente, con adaptación de Carmina Narro y la dirección de David Olguín, se está presentando una puesta en escena de este texto clásico. La adaptación al texto de Molière pierde la rima y la métrica original, otorgándole un sonido actualizado, pero conservando el ritmo y las líneas precisas. Las escenas en las que Alcestes (David Hevia) y Filinto (Sergio Zurita) sostienen un diálogo entre ellos son un verdadero placer, ambos actores ponen todo su talento y su experiencia para regalar al público un intercambio con una cadencia inmejorable.

Un mundo de apariencias e hipocresía es el que Alcestes, el protagonista, condena y critica abierta y encarnizadamente. Sin embargo, el misántropo que desprecia a esa sociedad, también ama con la misma desmesura a Celimena, una joven noble que no solamente pertenece a ese mundo sino que lo representa en todas sus vicios y costumbres. Es el mundo de la Francia del siglo XVII el que Molière critica, pero es un mundo que guarda muchos parecidos con las sociedades del siglo XXI.

Según algunos críticos es en esta obra en la que el autor puso más sobre sí mismo y en ella refleja mucho de su propia vida conyugal. Harold Bloom sostiene que El misántropo es el texto en el cual Molière habla de manera más directa sobre sí mismo y sus circunstancias. Sin embargo, este aspecto tan personal de la obra no la aleja de lo universal. En este sentido, el poeta y ensayista T. S Eliot apunta que autores como Shakespeare, Sófocles, Racine o Molière utilizaron en su trabajo, desde una perspectiva local, material “universalmente humano”.

Sin embargo, lo que hasta aquí hemos dicho no es lo único que hay que resaltar de este montaje. Silvia Navarro no solamente luce estupenda, también realiza una interpretación muy destacable, llena de entrega y pasión. Se le siente cómoda moviéndose sobre el escenario. El trabajo realizado en la escenografía y la iluminación de Gabriel Pascal, proporcionan a todo el elenco un espacio en el que pueden desenvolverse libremente y realizar amplios desplazamientos.

El único punto débil de esta puesta en escena es, tal vez, una marcada exageración que raya en lo caricaturesco en tres personajes: Acasto, Clitandro y Vasco. Marcados estereotipos y una afectación subrayada limita la efectividad de estos personajes. Con la exageración sucede un poco lo que el poeta chileno Vicente Huidobro decía que pasaba con el adjetivo, “cuando no da vida mata”.

 

Afortunadamente para el montaje, este pequeño detalle no afecta el todo que logra el director con su elenco compuesto por David Hevia, Silvia Navarro, Sergio Zurita, Andrés Montiel, Judith Inda, Marcela Ayala, Abraham Jurado, Héctor Iván González, Óscar Serrano Cotán y Ricardo Rodríguez. Se trata de una comedia sólida y muy recomendable que cumple con el cometido.

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